Sha Jahan, gobernador mongol de la India se casó en 1612 con Mumtaz Mahal, una doncella de sangre real. Al morir su amada,
en 1631, fue tal la pena del gobernador que mandó a construir el Taj Mahal como homenaje póstumo para ella y en vida para
él. La obra se terminó 22 años después de la muerte de la reina, y extramuros del complejo se levantaron también varios mausoleos
secundarios para las demás viudas del harén del gobernador.
Sha Jahan culminó sus días observando desde la ventana
el radiante mausoleo. Según la leyenda, lo veía reflejado en un espejo por el ángulo de visión. Murió a los 74 años y fue
sepultado dentro de un cenotafio al lado de la mujer que más amó.